viernes, 2 de mayo de 2008

“¿Vas a quitar vidas por quitar vidas?”



En nuestro país existía desde hace más de 130 años un artículo en el Código Penal que permitía la práctica del aborto terapéutico. Hace unos pocos meses dejó de existir gracias a presiones por parte de gremios religiosos y otros factores que incidieron de manera negativa en la toma de esta decisión. La mayor parte de las y los médicos nicaragüenses están conscientes de que este procedimiento es necesario. El doctor Bosco McNally, un doctor con principios católicos, cuestiona esta figura y propone la existencia de un consejo de médicos que se encarguen de evaluar cada caso.


Usted es médico. La gente cree que ustedes por ser doctores tienen un punto de vista más critico sobre temas que entran en conflicto con la moral y la ciencia.


No necesariamente. No quiere decir que seas eminentemente científico, también podés tener formación moral y católica.

¿Cree usted que fue acertada la decisión de haber penalizado el aborto terapéutico en el país?


Es dual. Porque hay gente que aprovecha la existencia de esa figura para cometer otro tipo de aborto. Se podría valorar cada caso. Pero cuando alguien no usa un anticonceptivo, y considera el embarazo como un estorbo, entonces ya no estoy de acuerdo.

Pero entonces, ¿es o no bueno que el aborto terapéutico se haya eliminado?


Para mí es bueno, pero siempre puede existir un consejo de médicos que determine cuando sea necesario y que hayan cláusulas para saber que casos tomar en cuenta. No podemos decir: el aborto terapéutico aceptado y tirarlo a nivel nacional. La gente aprovecha ¿Vas a quitar vidas por quitar vidas?

¿Qué hay del derecho de las mujeres de decidir sobre su cuerpo. Es o no lícito científicamente?


Vos podés decidir sobre tu cuerpo, pero sin perjudicar a las demás personas. En esta situación hay una vida humana de por medio.

Se supone que vivimos en un estado laico, ¿Por qué sería correcto que las leyes se rijan por principios religiosos que no todos compartimos?


Cierto que somos laicos. Pero casi todos somos católicos y nadie quiere llegar al mismo límite de la muerte. Si lo querés ver desde el punto de vista moral, tenés que respetar.

Pero hay personas que no tienen creencias religiosas, que su moral es distinta.


Bueno entonces que la ley los juzgue, porque existen maneras de planificar. Debería ser prohibido quitar cualquier vida. Es un asesinato de cualquier manera.


En la ley no está contemplado así


Entonces hay que meterlo.

Pero en el aborto terapéutico está de por medio otra vida. Hay casos en que es totalmente necesario. Y la figura del aborto terapéutico ya no está.
Hay que valorar, que sea institucionalizado, no dejarlo en lo privado, que esté el consejo de médicos, inclusive que un sacerdote de por medio si querés. Deberían haber cláusulas para determinar.


Pero la ley no debería ofrecer espacios?
No, porque estamos aceptando la muerte. No podés permitir el asesinato. Debería haber una mejor educación en la niñez. Decirles que no se puede abortar, habría que hacer énfasis en esas mujeres que quieren abortar y que no tuvieron buena preparación moral.


Lo moral es relativo


Pero se les debería inculcar, y no es lavado de cerebro, es un buen hábito.


Eso es desde su punto de vista.


Hay que inculcarles, y si aún así quieren abortar, entonces tiene que ser prohibido; a menos que haya una causa legítima y con consentimiento de un consejo médico y si se puede religioso.

¿Es correcto que hubiera un consejo religioso para determinar un aborto terapéutico?
No necesariamente, entre los médicos se puede determinar. Sólo que fuera un caso muy relevante, como el caso de la niña “Rosa”.


2 comentarios:

mario dijo...

Hay que reestablecer la figura del aborto terapeutico!

Defensor dijo...

No me gustan las respuestas del doctor. sabiendo que el aborto se ha convertido en un proble de salud pública y que a causa de su abolición del código penal han muerto muchas mujeres. Parece más bien que defiende los pensamientos retrógradas e hipócritas de una oligarquía católica, que por defender la vida de un ser que todavía no existe, prefiere sacrificar la vida de la madre y por ende la del bebé que ellos defienden.